Nueva cubierta Chernobyl

¿Seguimos a salvo de Chernobil?

Hace unos días vi una noticia que ha pasado un poco desapercibida…

Chernóbil se cubre de un inmenso caparazón para estar a salvo un siglo

EL NUEVO SARCÓFAGO DE CHERNOBIL

Se ha puesto un nuevo caparazón a la antigua central nuclear de Chernóbil donde hace treinta años ocurrió uno de los mayores accidentes nucleares de la historia.

La antigua estructura fue colocada en 1986 unos meses después del accidente de forma urgente y que debía evitar la fuga de partículas radiactivas durante los siguientes treinta años ha sufrido fracturas en varias ocasiones y ha sido reforzada varias veces. Es por ello que ante el temor de nuevos escapes se ha colocado ahora esta nueva estructura de metal que se prevé que nos haga estar a salvo de la radiación durante un siglo.

La nueva estructura de acero tiene una altura aproximada de unos treinta pisos y forma de arco, es una estructura móvil equipada con grúas controladas a distancia para poder ir desmontando la antigua estructura.

 

Esta gran estructura estará totalmente lista a finales del próximo año y entonces se empezará a desmantelar el sarcófago soviético que hasta la fecha ha servido de barrera frente a la radiación.

 

También leo en la noticia que “Más de mil empleados se dedicaron exclusivamente a la cúpula en los momentos de mayor trabajo entre estrictas medidas de seguridad: alternaron dos semanas de trabajo viviendo en apartamentos descontaminados cerca de la central con otras dos de descanso, un equipo midió continuamente la radiactividad y todos ellos pasaron exámenes médicos antes de ser contratados

 

Otra de las cosas a la que hacen mención son los programas que ha llevado a cabo la Unión Europea para ayudar a la zona y a las personas afectadas por la radiación en estos últimos 30 años, como acciones de descontaminación, estudios epidemiológicos, tratamientos para niños afectados por cáncer, o apoyo a mujeres embarazadas.

Y hoy, treinta años después, ¿Ya se nos ha olvidado qué pasó?

Treinta años después, la central nuclear de Chernóbil aún está en proceso de cierre y desmantelamiento.
Treinta años después, los que se atreven a pasarse por la ciudad devastada, lo único que ven son restos abandonados de una ciudad que desalojó a sus habitantes de forma permanente.

Treinta años después sigue habiendo (y seguirá por muchos años más) una zona de exclusión por el gran peligro que tiene vivir ahí. La zona de exclusión son unos 30 km alrededor de la central, pero la radiación afectó a una zona mucho mayor.
La estructura recién puesta en Chernóbil servirá de barrera durante un siglo, pero la verdad es que pasado ese siglo, la radiación seguirá ahí, seguirá afectado a la vida humana, animal y vegetal, ya que los isótopos radiactivos que se expulsaron en esa explosión siguen distribuidos por el medio ambiente.

Estos isótopos tienen diferentes periodos de semidesintegración, es decir, el tiempo necesario para que se desintegre la mitad de sus núcleos, además al ser isótopos radiactivos presentan distintos grados de inestabilidad en el tiempo porque cada isótopo se puede transformar en otro (siguiendo una serie radiactiva particular).

Por ejemplo el yodo radiactivo que se escapó en la explosión tiene un periodo de semidesintegración de ocho días. Este yodo se acumuló en la glándula del tiroides de muchas personas debido a la exposición a un nivel muy alto de radiación, lo que habría provocado numerosos casos de cáncer de tiroides.

El Estroncio-90 y el Cesio-137 tienen periodos de semidesintegración de 30 años. Así podemos entender que a día de hoy sigue existiendo altos niveles de Cesio-137 en capas superficiales de la tierra, por lo que las plantas lo están absorbiendo y está entrando desde entonces en la cadena alimenticia. Se cree que esa radiactividad afectará a varias generaciones, y que no se extinguirá hasta dentro de unos 300.000 años.

¿Qué va a pasar entonces con los residuos que quedan de la central?

El proceso de cierre y desmantelamiento de la central está ya en proceso, pero dejará una zona devastada y contaminada. Hay que eliminar el combustible radiactivo que hay en el interior de los reactores y almacenar los residuos que quedan.

Son residuos altamente contaminantes que pueden seguir emitiendo radiación durante miles de años, por lo que son residuos muy peligrosos y el almacenamiento de estos debe garantizarse durante decenas de miles de años.

Dado que la localización de la central y la zona de exclusión son ya sitios contaminados, y en los que no se puede habitar, una solución podría ser utilizar este terreno como lugar donde almacenar los residuos. Además no habría que trasladarlos para los procesos de vitrificación e introducción en contenedores especiales capaces de resistir por ejemplo a terremotos, agentes corrosivos, colisiones, etc.

Los contenedores deben enterrarse en lugares estables geológicamente (en este caso Ucrania es una zona con baja actividad sísmica) y a gran profundidad, pero el hecho de mover grandes cantidades de tierra en una zona tan contaminada podría traer consecuencias a medio/largo plazo y este motivo quizás sería una pega a la hora de decidir hacer el almacén en este terreno. ¿hay alguna otra opción para el uso de estos terrenos contaminados? ¿o seguirán siendo zonas de exclusión?

¿Qué hemos aprendido del uso de la energía nuclear?

En abril de 1986 se produjo uno de los mayores accidentes nucleares de la historia, explotó un reactor de la central nuclear de Chernóbil, pero no se aprendió nada. En marzo 2011 hubo otro accidente nuclear en la central de Fukushima, con iguales o peores consecuencias. (Ambos accidentes tienen el mayor número en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, nivel 7).

No han sido los únicos accidentes, aunque sí los más graves, y a pesar de ello, actualmente hay muchos países que siguen apostando por la energía nuclear en vez de por una energía limpia y sostenible.

Si queremos un futuro sostenible, la energía nuclear no tiene cabida, es una energía que deja unos residuos muy peligrosos durante miles de años y que si no se tienen grandes precauciones, incluso a pesar de ellas, tendremos que lamentar más accidentes.

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